Emé presenta “Etapas”
5 de marzo de 2026

Sobre Mi Gata publica «Vèrtic»

 

Sobre Mi Gata es un proyecto nacido en 2022 en Vallcarca que combina electro-cumbia, dub, drum & bass y electrónica mutante, siempre con el cuerpo en movimiento y la mente despierta. Tras debutar con “Calor del colapso” (2023), donde el baile y la crítica convivían ante la inminencia del colapso, y tras imaginar un futuro posthumano en “Un món sense humanes” (2024), el grupo sigue expandiendo su universo sonoro entre el techno, la bachata-dub y el electromerengue. Ahora, con “Vèrtic” (2026), Sobre Mi Gata da un paso más y pone el foco en la incertidumbre: el momento en el que el mundo ya no es lo que era y el futuro aún no tiene forma.

El disco habla del cambio, del miedo a caer, del peso emocional de no saber qué vendrá, pero también de la necesidad de imaginar nuevas vidas y mundos posibles. Abrazar el abismo como un acto de resistencia y de cuidado. “Vèrtic” —palabra de raíz valenciana— es esa pérdida de equilibrio que hace girar la realidad, y Sobre Mi Gata decide sostenerla a base de dub, steppa y bajos masivos, con su sello inconfundible: fiesta, conciencia y cuerpo en movimiento.

El álbum alterna la crítica política directa con canciones de amor frágiles y honestas. “Murs d’altaveus” es un grito para romper fronteras, prisiones y jaulas, cantando para que algún día caigan todos los muros —excepto los de los soundsystems. “Vaga General Apocalíptica” convoca la insurrección colectiva en un momento histórico en el que parece más fácil imaginar el fin del mundo que el del capitalismo.

Por otro lado, “Tot el que no sóc” y “Vèrtic” exploran el amor desde la pérdida, el cambio y el miedo: amar como un salto al vacío que puede ser doloroso, pero también sanador. “Dopamina” retrata la vida como una resaca constante, con la intuición de que, pese a todo, volver a levantarse es posible. “Fundación” mira con pesimismo la fusión entre humanos y tecnología, cantando a un futuro cada vez más alejado de lo que se puede sentir y tocar. “Medusa” reflexiona sobre la identidad como una piel cambiante, mutable y elegible. Y el disco se pregunta, sin una respuesta clara: quién decide los instantes imprevisibles, el amor, el rumbo de una noche.