

Nacido en Vallcarca en 2022, Sobre Mi Gata es un proyecto musical que entiende el baile como un espacio de crítica e imaginación política. El grupo construye su universo a partir de la electro-cumbia, el dub, el drum & bass y una electrónica en constante mutación, donde la fiesta convive con el pensamiento crítico. Tras el debut Calor del colapso (2023), marcado por la energía EDM, los sintes noventeros y el bass reggae, Un món sense humanes (2024) abre una nueva etapa con canciones en catalán y una mirada posthumana que cuestiona privilegios y formas de mirar el mundo. Su sonido continúa expandiéndose entre el techno, la bachata-dub y el electromerengue, sin abandonar nunca la conciencia colectiva de la pista de baile.
Con este recorrido siempre mutante y crítico, Sobre Mi Gata llega con “VAGA GENERAL APOCALÍPTICA”, un single que condensa todo su imaginario en un estallido rítmico y político. Si sus trabajos anteriores ya se adentraban en futuros inciertos y realidades rotas, aquí el grupo pisa el acelerador y convierte la distopía en consigna: un llamado a sacudir el sistema, cuestionar la tecnología que nos devora y bailar entre las ruinas de un mañana que parece escrito de antemano.
La canción es un grito incendiario que combina crítica social, ficción tecnológica y una pulsión rítmica que transforma el caos en un espacio de baile e insurrección. Entre robots, capitales acumulados y un futuro devorado por las máquinas, el tema despliega un manifiesto lúdico y rabioso contra la deshumanización.
Musicalmente, el tema se construye sobre 135 BPM y una tonalidad de La sostenido menor, una combinación que intensifica la tensión del paisaje sonoro y refuerza el significado de la letra. El resultado es una pieza que se mueve entre el dub, la electrónica industrial y el eco de unos luditas del siglo XXI, convirtiendo el apocalipsis en una fiesta rabiosa y colectiva.
El grupo convoca una huelga total, simbólica y devastadora, que cuestiona quién controla las herramientas, quién sufre sus consecuencias y qué papel queda para los cuerpos obreros en un mundo mecanizado hasta el absurdo.
Fiel a su universo, Sobre Mi Gata transforma el fin del mundo en un grito colectivo: hacerlo estallar quizá sea la última fiesta que nos queda. Si hacía falta un himno para bailar al borde del precipicio, este es el que suena cuando el sol estalla y el miedo cambia de bando.